8 mar. 2009

Incentivos inmorales y la crisis


Leo un artículo muy interesante de Antonio Cabrales y Marco Celentani (profesores de Economía de la Universidad Carlos III) en el suplemento Negocios de El País de este domingo.

Lo primero que me atrae la atención es su forma de defender nuestra profesión de Economista de la típica acusación: "los economistas solo saben explicar las crisis cuando ya han pasado, no saben preverlas".

Replican los autores: "... nos resulta tan absurda como acusar a los médicos de no ser capaces de luchar contra epidemias causadas por agentes patógenos que aún no han aparecido".

Me gusta la contestación, aunque seré autocrítico y diré que es normal que se critique a los economistas, ya que algunos han sido también los que han propiciado la crisis con sus actuaciones; parafraseando a los autores, "es como si se acusa a algunos médicos de no haber sabido evitar una epidemia que han ayudado a provocar esparciendo patógenos al medio ambiente". Claro que se les acusa.

No soy muy partidario de dar culpas a la "crisis económica" de todo como si fuera un malvado arquetipo junguiano. Detrás de la crisis hay personas, entidades y grupos de presión. Y hay que buscar a estos elementos patógenos del sistema económico y neutralizarlos.

El artículo nos indica varias innovaciones financieras que han fallado por un mal diseño, sobretodo en cuanto a los incentivos de sus gestores:

1.- Las titulizaciones de la deuda de particulares y empresas y su distribución a escala mundial (por ejemplo, de las hipotecas ninja americanas).

2.- Los hedge funds (fondos de inversión alternativos).

3.- Proliferación de mercados de derivados de todo tipo y de la banca de inversión (Lehman Brothers, por ejemplo).

En esta entrada nos centraremos en las titulizaciones de deuda:

Para explicarlo someramente, titulizar hipotecas es hacer un paquete con varias hipotecas de diferentes de clientes del banco y venderlas a inversores profesionales (fondos alternativos, fondos soberanos, bancos de inversión).

Usted tal vez deba su hipoteca a un fondo de inversión con un nombre extraño y no lo sepa. Su banco de toda la vida le ha vendido a otra entidad que usted ni conoce, sin ni siquiera avisarle. Busque en su escritura de préstamo hipotecario y descubrirá, con sorpresa, que hay una cláusula que le permite hacer esto a su banco.

¿Y por qué hace esto su banco?
Fácil, para tener más dinero líquido para poder seguir prestando a sus clientes sin tener que conseguir este dinero de los depósitos y cuentas corrientes de sus clientes ahorradores.

¿Cuándo surgen los graves problemas de este usual sistema de captación de dinero de la banca?
Cuando los gestores se olvidan que su negocio principal es conceder hipotecas a clientes que han analizado previamente (análisis de riesgos) y preven que devolverán la hipoteca religiosamente; dar hipotecas a los buenos deudores y denegarlas a los malos, en definitiva.

¿Y por qué se olvidaron de prestar solo a los buenos pagadores?
Por los incentivos inmorales del sistema.

Un gestor de un banco americano sabía que al vender un paquete de hipotecas, su banco cobraba una comisión de entre un 0,5 y un 2,5 % del capital de la hipoteca; el emisor de la cédula cobraba otra comisión y la agencia de rating, por valorar la calidad de esa emisión, recibía otra comisión del emisor.

En pocas palabras, el banco se despreocupa de la calidad de sus hipotecas por qué las vende a un tercero, con una valoración positiva de una agencia de rating que cobra por valorar bien.

Con este sistema de opereta, nadie paga si las hipotecas vendidas son malas. Ni el banco, ni el emisor ni las agencias de rating.

En el artículo se aboga por introducir responsabilidad en el sistema; ni el banco debe desentenderse totalmente de las hipotecas fallidas que ha vendido ni las agencias de rating deben estar exentas de responsabilidad cuando dicen que un grupo de hipotecas son buenas y no lo son.

Riesgo moral, en palabras de economista.

Chapuza financiera, en definitiva.

1 comentario:

Rafael del Barco Carreras dijo...

LA BURBUJA INMOBILIARIA.

LOS BANCOS Y CAJAS EN QUIEBRA.



Rafael del Barco Carreras



Ayer, 25-3-09, en el Congreso, Zapatero culpaba a Aznar de la Burbuja Inmobiliaria. A la velocidad de vértigo la Tele y Prensa “oficialista” ha convertido lo que no existía, la Burbuja Inmobiliaria, añadido a su hijuela las “hipotecas ninja” (ventas a insolventes con disparatado “valor del inmueble”) en una especie de sarpullido casuístico. Culpa de TODOS. El País tenía el Sistema Financiero más SOLVENTE DEL MUNDO, y dudarlo, era un acto de resentido, amargado, canalla y todos los más exquisitos insultos que me han aplicado. Derecha, la Oposición, que administra una buena parte de ese quebrado pastel, y la llamada Izquierda, manejando cajas de ahorro y a través del Banco de España TODO el Sistema Financiero Español, disparándose las estadísticas de construcción cuando de nuevo toman el Poder Central y la burbuja es evidente, niegan que ese sarpullido sea un cáncer de piel, incurable, y que como cualquier terminal respirará mientras la pomada, el EURO, la EUROZONA, cubra la purulencia.

Tengo suficientes conocimientos bancarios, académicos y prácticos, y visto lo visto, muy superiores a los masters de escuelas de negocios y finanzas, con sus juegos trileros y nombres ingleses, para con solo sumar las cifras que aparecen en Prensa, a menudo incluidas como factores favorables, ser por primera vez en mi vida extremadamente pesimista. No se trata de la “liquidación” del Franquismo, otro gran fraude que obligó a absorciones hasta crear el BSCH y BBVA, es muchísimo peor. Por mis circunstancias vitales he sido “banquero” y “consejero de crisis”, de pequeñísima intensidad, y la última vez, hace unos meses, que me senté en una mesa con un empresario amigo y sus abogados, me salió del alma levantarme e irme. Por mucho menos de lo que allí se manifestaba casi como “normal”, me habían condenado TRES VECES. En mi interior me reí de la “falsedad ideológica” que me aplicó un juez. Mis “crisis” correspondían a los 80, y por lo visto cualquier disparate financiero de entonces, con definición en el CODIGO PENAL ANTIGUO (con la sola palabra “estafa” ya basta) ahora es “normal”, y con definición anglosajona, a la que no añaden que los anglosajones llenan sus cárceles con los inventores del “nuevo vocabulario financiero”.
Diga lo que diga la Prensa, manejando frases y sonrisas de políticos y banqueros, y toda metida en la BURBUJA subvencionadora, la PROFUNDA CRISIS es una enfermedad terminal. Los “BANCOS Y CAJAS” no solo deberán limpiar sus balances, o fusionarse aplicando los tradicionales cambios de cromos creando fantasías con nuevos nombres en sus presidencias. La pomada EURO, gran remedio creado en París el otoño pasado, no debe servir de respirador artificial, o repartir BONUS POR LOS BENEFICIOS DEL 2008, por ejemplo la CAIXA DE CATALUÑA. Por cierto, pagó más a sus “sindicalistas” que a los “empleados normales”, de 3 a 1. En mis tiempos los 50-60 llamábamos MOMIO lo que nos pagaban en negro a final de año, valorándose por las pequeñas diferencias la valía o preferencia de la jefatura. No queda más remedio que aislar la purulencia, y que el resto productivo del PAIS sea financiado por otros canales que los tradicionales, otros “BANCOS Y CAJAS” o instituciones. Quizá, sin ensuciarlos con fusiones se podrían salvar un par, no demasiado involucrados en la desaforada avaricia del ladrillo y su conversión en dinero vía créditos internacionales, las "titulaciones", los demás están podridos, hasta MORALMENTE.

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